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Vidas rotas

Un sueño. Por qué no.

En ocasiones uno se encuentra sin buscarlo con vidas trágicas que ponen los pelos de punta. Vidas anónimas, cautivas, solitarias, dolorosas, rotas. Vidas inexplicables que no encuentran palabras para ser contadas, para ser razonadas o entendidas. Cada uno se lamenta desde su mundo hermético de la suerte que le ha tocado vivir, y entonces  la vida misma le planta enfrente otras vidas que son reflejo objetivo y crudo de la injusticia, la mala fortuna y el dolor sin sentido.

La presencia o ausencia de  suerte,  felicidad, bienestar, se miden siempre por comparación, y por tanto son subjetivas. En tiempos duros, la necesidad de afrontar con optimismo la realidad de cada cual se convierte en un imperativo irrenunciable para poder lograr una supervivencia emocional básica. Y la modificación del ángulo y el prisma de tal comparación se presenta como una práctica recomendable para no resbalar sin remedio al pozo negro del hartazgo y el hastío.

Se imponen la cordura y la razón, aderezadas con unas imprescindibles dosis de esperanza y esfuerzo, para darle esquinazo al dolor y la rabia. Sólo así se puede vivir y avanzar desterrando para siempre la sempiterna sensación de infelicidad. Ánimo.

No tengo imágenes escaneadas de aquella ascensión nuestra al Mont Blanc. Así que tomo prestada ésta de la arista Bosses, del blog del zaragozano Jorge García-Dihinx

Ver a Pancholo siempre activa unos curiosos resortes instantáneos en mi memoria, en mi subconsciente. Es un tipo inmenso -en lo personal, porque en lo físico Juliané siempre dice que tiene que pasar dos veces para poder ser visto…-,  de esos que forman parte inseparable de mi historia, de mi vida, de mi propio ser. Tampoco él ha tenido una vida fácil, pero las sensaciones que siempre me traslada son de enorme optimismo, de alegría vital, de auténtico sentido de la amistad al margen de cualquier circunstancia. Pasan temporadas sin vernos, sin llamarnos, pero está ahí , como ángel de la guarda discreto que vela inconscientemente por el sostenimiento de un equilibrio personal tan necesario como a veces frágil. Se llama Pablo. Y aquí nadie le conoce como tal. Y he vivido grandes y pequeñas aventuras con él, muchas inolvidables.

Hace ya un buen puñado de años subí con Pancholo a la cima del Mont Blanc. Son 4.807 metros. Además de nosotros, formaban parte de esta expedición deportivo-festivalera, Luis Royo y Juliané. Partimos de Canfranc un viernes de septiembre en dirección a Chamonix cargando todo el equipaje y el material de montaña en mi viejo Renault 9 diesel de color blanco. Los primeros percances ya surgieron en la autopista, debiendo detenernos unas horas en un taller francés para reparar algún pequeño problemilla que el R9 se empeñó en darnos. Llegamos a Chamonix de anochecida y nos instalamos en un cámping. Lógicamente las tiendas de campaña que llevábamos no eran las esperadas, resultando imposible que su capacidad acogiera los cuerpos de cuatro ‘aguerridos montañeros’ como nosotros. No recuerdo bien a quién le tocó dormir al raso… :-) . Acudimos prestos a la ‘Maison de la Montagne’ para informarnos de las previsiones meteorológicas: se preveía un fin de semana estupendo. Dormimos nerviosos aquella noche y el sábado muy temprano iniciamos la ascensión.

Desde Chamonix nos dirigimos al tren cremallera, y a partir del Nid d’Aigle comenzamos a caminar. Pasamos junto al refugio de la Tête Rousse y nos encaminamos por el increíble glaciar del mismo nombre en dirección al refugio de Goûter, donde hicimos noche. Sobre las 20,00h horas ya estábamos acostados, en el suelo del refugio, por supuesto. Juliané siempre cuenta que ‘alguien’ no le dejó dormir demasiado bien con sus ronquidos… ;-) Sobre las 02,00h de la madrugada iniciamos la ascensión hacia la cima, realizando la mayor parte de la misma a oscuras y provistos de linternas frontales. Recuerdo que íbamos en dos cordadas, y Luis, nuestro experto montañero que hacía las veces de guía, mientras atravesábamos la estrecha Arista de Bosses nos iba contando que si te caes hacia un lado caes en Francia y si lo haces hacia el otro, caes en Italia. Cuando nos acercábamos a la cima se veían ya las primeras luces del amanecer, y aquello fue espectacular. No puedo adjuntar fotografías, hice diapositivas y aún no las he escaneado.

Los cuatro conquistamos la cima del Mont Blanc. Al llegar apenas podíamos gesticular, movernos o articular palabra. Pero había que hacerse fotos. Y ahí llegó lo sorprendente y lo divertido. Habíamos porteado hasta la cima una botella de Bacardi, un vaso de tubo, una lata de Coca Cola y un limón (hielo no, había suficiente por allí…). Le pedimos a un japonés de otro grupo si nos podía hacer unas fotos, y aquel hombre, al vernos sacar aquellos objetos de la mochila, no salía de su asombro… Picamos un poco de hielo con un piolet, rompimos el limón, y nos hicimos varias fotos en la cima del Mont Blanc con nuestro cubatita de bacardi cola ;-) . (Dos años antes que nosotros, Víctor y Carlos Royo habían realizado la misma ascensión. Al regresar, nos mostraron unas increíbles fotos en la cima con un Ducados entre los labios y una vara de avellano en la mano. Nosotros recogimos el guante y prometimos que haríamos lo propio pero con un cubata de ron cola. Y cumplimos! )

Tras un breve rato de descanso, iniciamos el descenso ya directamente hasta Chamonix. Pasamos en el camping la noche del domingo al lunes, y tras recoger todos los bártulos, regresamos de nuevo hacia casa, llegando la noche del lunes justo a tiempo de disfrutar con los amiguetes de las esperadas fiestas de Villanúa… :-)

Nacer conmigo

En medio de este invierno gélido se cuela un fin de semana con temperaturas de abril. Viene bien salir, pasear, airear los pensamientos, las ideas, las palabras. Pancholo nos sorprende con el anuncio de que ha encontrado guarida en este Canfranc adormecido, y se acerca a contárnoslo junto a sus dos perlas. Compartimos risas, conversación, algo de picoteo y pacharán con hielo. Yas, ejerce una vez más de vigilante de emociones y garante de un bienestar cercano que se agradece. Siempre logra eliminar, con su mirada limpia, ese puñado de telarañas rancias que suelen quedarse arrinconadas haciendo parecer añejo y olvidado lo que no lo es. Y un fuerte dolor cervical me impide exprimir enteros estos ratos venidos sin esperarlos. Pero me queda el sabor de este hoy, punto y seguido de una semana cálida que, por un instante, me hizo ver de nuevo el cielo. Y termino la jornada dolorido, estirado y quieto, saboreando sin embargo todos los ratos preciosos que han sabido nacer conmigo.

Equilibrio inestable

En primer plano, Loreto. Detrás, la poza y cascada de Ip. Autor de la imagen: desconocido. Se duda si fue Antonio o Margarita ;-)

Nos regala Loreto unas imágenes de enero. Esa cascada helada es la foto de este invierno. Se congelan también la piel y las palabras, los gestos, los corazones. Sólo en el interior, imperceptible, discurre un hilo de agua oculta, viva. Esa colada de hielo blanco mantiene un equilibrio inestable que puede quebrarse en cualquier instante. Tan sólo se precisa un oportuno rayo de sol que sepa templar el aire. Como la piel y las palabras, los gestos, los corazones.

Con vosotros

Firma la imagen, Anisja

Termina este año difícil. Pasa el tiempo dando zancadas y en un suspiro se nos escurren los días como arena de playa entre los dedos. Y empieza una nueva andadura cargada de interrogantes, con más retos que asumir, personas que conservar y recuerdos para borrar. Y también, con sueños hacia los que mirar.

Dicen que sólo el que arriesga gana. Que hay que ser positivo y encarar la vida con valentía. Pero el que arriesga puede también perder, y la valentía requiere siempre de fortaleza para encajar con dignidad los golpes. El miedo fabrica cobardes, conformistas infelices, resignados. Pero la valentía puede doler y no siempre garantiza ni el éxito ni la felicidad. Las derrotas alimentan el pesimismo si uno renuncia por agotamiento a seguir creyendo en las ilusiones. Tan sólo el sostenimiento de una esperanza es capaz de reanimar el optimismo y las ganas necesarias para seguir siendo valientes. Y por fin ganar.

Echo la vista atrás y me guardo lo vivido. Y sólo tengo motivos para mirar hacia adelante convencido de que me tocan ya lo días amables. Aún me sobran sonrisas que repartir, abrazos que dar, palabras que regalar, y besos para inventar otras realidades nuevas. Aún me queda lo más grande por vivir. Y soy valiente.

Os deseo a todos valentía, optimismo, fortaleza, ilusión, ganas y esperanza. Os deseo a todos ese 2010 que queréis y sin duda merecéis. Y espero con vosotros compartirlo. ¡Feliz 2010!

Dos brindis…

… porque la ilusión nunca muere, y siempre queda horizonte.

Poison & Wine. “The Civil Wars”

400 años

Fotograma del documental de National Geographic Aftermath: Population Zero.

Flaco favor hacen algunos medios de comunicación a los defensores de las teorías del cambio climático con el modo en el que están transmitiendo a la opinión pública los datos que poco a poco van apareciendo. Esta mañana, J.J. Lucas contaba la noticia de que esta última década parece que va a ser la más cálida desde que se toman datos, desde mediados del s. XIX. Dicho esto, concluye que si es así, el  problema del calentamiento global es una certeza evidente.

Pero yo, que tengo la manía -esa es mi cruz- de dudar de todo, me pregunto si siglo y medio es un período de tiempo suficiente en climatología para concluir de un modo tan determinante con esa afirmación, y sobre todo  hasta qué punto es real la predicción de sus consecuencias catastróficas Porque además, pocos ciudadanos fuera del ámbito de los especialistas, saben que antes de ese momento, desde el siglo XVI hasta precisamente mediados del XIX, se dio lo que los científicos dan en llamar la Pequeña Edad del Hielo, (creo que ya comenté algo sobre ello en su día en este blog) lo que supuso un enfriamiento global de más de tres siglos, un crecimiento de los glaciares, un cambio en el uso agrícola del suelo, etc. Pero antes se sabe por ejemplo que existió el llamado Óptico Climático Medieval, una época extraordinariamente calusora que duró cuatro siglos.

Ha habido durante largo tiempo un anuncio en televisión que, con afán de concienciar a la población sobre el necesario cambio de actitud en cuanto al uso de bolsas de plástico, afirmaba que éstas tardan 400 años en degradarse y desaparecer. Y entonces yo no puedo evitar pensar que en ninguna de las excavaciones arqueológicas que conozco han aparecido bolsas de plástico del siglo XVII o XVIII, por lo que me pregunto cuáles son los métodos por los que la comunidad científica han llegado a la conclusión de que las bolsas de plástico tardan esos 400 años en desaparecer. Además, según un espectacular documental producido por National Geographic de hace un tiempo, cuyo contenido trataba de cómo evolucionaría el planeta si de repente desapareciera la humanidad, creo recordar que se afirmaba que en un período de no mas de 250 años desaparecerían del todo de la faz de la tierra todas las grandes ciudades del mundo, quedando únicamente pequeños restos o evidencias de su existencia.  Mil años después tan sólo quedarían reconocibles algún trozo de la Torre Eiffel o la base en piedra de la estatua de la Libertad. ¿México DF, Madrid, Tokio, Londres, Nueva York…, con todos sus asfaltos, hormigones, plásticos, vidrios, hierros, etc., tardarían 250 años en desparecer casi sin dejar rastro, y una bolsa de plástico lo haría en 400 años? O no nos explican bien las cosas o, cuando menos, todo esto da que pensar.

Si quiero buscar argumentos científicos claros y comprensibles para el común de los mortales que me certifiquen con datos las conclusiones que confirman la gravedad del cambio climático y el calentamiento global, debo buscarlos, invertir tiempo, interesarme. Entonces sí los encuentro, pero es complejo y lleva trabajo. Los mensajes que se transmiten a través de los medios de comunicación generalistas son demasiado elementales, y a veces pecan de falta de rigor, consiguiendo el efecto contrario al que pretenden, inquietando y generando dudas en cuanto a su autenticidad, a poco que se piense y uno se haga preguntas. Es necesaria mucha pedagogía para informar y convencer, si lo que se quiere es concienciar sobre la vercidad de los datos e informaciones y sobre la urgencia del cambio de actitudes colectivas e individuales para detener ese calentamiento global y hacerle un bien al planeta. Quizá las preguntas que yo me hago son demasiado básicas, o incluso estúpidas. Y cualquier científico podría aclararme esas dudas. Pero no estaría nada mál que así ocurriera, también en los medios generalistas.

Un brindis…

…porque a veces los errores se pagan caro.

Brandi Carlile. “The Story”

La ‘rebelión’ de Internet

La foto es de Jesús Encinar, y muestra un instante de la reunión mantenida ayer entre representantes del Ministerio de Cultura y los denominados ‘gurus’ de Internet.

Me resulta interesante todo el debate que se ha generado alrededor de internet y los derechos de autor. Leyendo noticias, escuchando la radio, viendo los informativos de televisión, advierto sin embargo que hay muchísimas personas -grandes periodistas y políticos importantes incluídos- que no han llegado a comprender el fondo del asunto, que no conocen cuál es el funcionamiento de un proceso de descarga de archivos a través de internet ni el por qué de la protesta que se ha desatado. No es fácil hacerlo, es un mundo tan nuevo y complejo que se nos escapa a la gran mayoría.

El blog de Ignacio Escolar -Escolar.net- lleva echando humo un par de días, como otros muchos de los denominados gurus de internet que participaron ayer en la reunión con la ministra Sinde. Aparte del interés del blog de Escolar, es de gran utilidad el seguimiento de los comentarios en cada entrada, y uno de ellos, firmado por skosvas, creo que resulta clarificador para entender la inutilidad de lo que pretende el Ministerio de Cultura (otros comentarios interesantes para comprender todo, aquí):

Skosvas dice:

“Aunque imagino que muchos lo sabrán, otros quizas no lo saben. Aún a riesgo de parecer lo que no es trataré de aclarar algo:

-”bajarse una peli de la red”—>en realidad lo que te “bajas” no lo bajas, lo que haces es compartir un trozo de esa peli con otros, es un intercambio “transversal” el fichero “raiz” (el primero) no está en ninguna web. Está en un ordenador de alguien que está conectado a la red ed2k o a la red kad, o a la red torrent, que utilizan diferentes protocolos para comunicarse.

Las webs objeto de debate proporcionan un e-link, un enlace de llamada que, al clicarlo o ponerlo en el programa emule o un liente de torrent, te conecta con la red en la que están aquellos que están compartiendo ese archivo a trozos.

Posteriormente, cuando ya los tienes todos, el programa los compila y te ofrece el archivo que buscabas ya completo y listo para usar.

Esa web ni siquiera te pone en contaco con el archivo entero, te pone en contacto con la red en la que están quienes lo tienen y lo están COMPARTIENDO. En realidad es una “descarga transversal”, no es lo mismo que si uno se conecta via http o vía ftp con un host en donde está alojado determinado fichero y se lo “baja”.

Aquí el fichero incluso no puede estar fisicamente entero en ninguna parte, basta con que estén las partes que lo harían entero en ordendres distintos. Al cabo del tiempo, todos acabarían teniéndolo entero; es decir, imaginemos que yo coloco un archivo entero en la red y voy distribuyendo partes de él y antes de que alguien más lo complete, me desconecto. Si las partes que se han distribuido pueden formar ya un todo, tendremos que el fichero NO ESTA en la red, pero si sus partes.

Cerrar una web de enlaces es absurdo cuando los propios programas p2p disponen de buscadores que hacen innecesario el uso por el internauta de ese tipo de webs si no quiere; sólo recopilan información para hacer más cómoda la búsqueda.

Un Internauta cualquiera puede ir a una web de cine especializada y ver cuales son los últimos lanzamientos comerciales de películas en DVD. Entonces tiene la opción clara de ir a su emule y en búsqueda, poner el título. Ahí estará el e-link, e igualmente con su cliente de torrent.

No saber esto, es absurdo. Pretender paralizar el intercambio de archivos con una ley que cierra webs de enlaces, es absurdo, por innnecesario y porque no alivia en nada el problema.

Lo que se persigue es otra cosa: es meter una cuña en el control del uso de Internet por parte del gobierno eliminando la tutela judicial para el cierre de una web que pudier ser “molesta”. Esa y no otra es la madre del cordero, porque cualquiera sabe que las webs de enlaces no significan absolutamete nada en el tema del intercambio de archivos.[...]“

No se trata pues de cerrar portales o páginas web donde teóricamente hay almacenados multitud de canciones, películas o libros sujetos a derechos de autor y a donde acuden los usuarios para bajárselos gratuitamente, no, porque esto no suele suceder. Esos archivos están ubicados en millones de ordenadores particulares con archivos y contenidos compartidos a través de la red, y esas herramientas, sitios web o programas facilitan el contacto entre unos y otros para ejecutar las descargas.

Esta “piratería” tal y como muchos la entienden ha existido siempre. Siempre ha habido intercambios, siempre por ejemplo han existido las bibliotecas, donde infinidad de obras sujetas a derechos de autor estaban y siguen estando a disposición de cualquier usuario sin necesidad de adquirirlas; existieron durante mucho años las ‘cassettes’ donde todos grabábamos las canciones de aquellos LP’s que nos prestaban los amigos más pudientes que nosostros. Hoy todo eso se ha multiplicado, han cambiado los procedimientos, las formas y los canales, pero el fundamento es el mismo. Si alguna canción me gustaba mucho, ahorraba dinero y acudía al concierto del músico o grupo en cuestión pagando lo que procediese. Ese es el producto a vender, ésa es la creación del artista que merece la pena disfrutar y por la cual se debe pagar. ¿Por qué nunca he pagado cuando he disfrutado de la reproducción de alguna obra de Pepe Cerdá a través internet, algún periódico, revista o catálogo? La veré mil veces, y si me gusta, la admiraré an alguna exposición aunque ésta no sea gratuita y trataré de conocer y conversar con el autor. Y si finalmente me atrapa -y mi bolsillo me lo permite- la compraré. Porque esa obra -como aquel concierto- es el producto creado por el autor por el cual merece la pena pagar, la obra viva, la obra en directo, la obra pura.

Gabilondo mostraba ayer una actitud interesante al reconocer en su informativo que carecían de opinión y criterio aún formados debido a la novedad de esa ‘plataforma’ que es internet y a los veloces cambios que en ella se estaban produciendo. Comentaba que estaban observando, aprendiendo. Pero al final hizo una apreciación desafortunada: afirmó que desde luego, y como es fácil de comprender -según sus palabras-, lo que no se puede aceptar es el “gratis total” que algunos pretenden. Y Gabilondo no fue en ese momento consciente de que durante años  él mismo ha trabajado en la radio. Y que precisamente ese es un medio cargado de contenidos, muchos de ellos de enorme calidad, que para el usuario, para el oyente, es gratis total.

Quieran o no unos y otros, la existencia de Internet está cambiando todo, y más que lo va a cambiar. Habrá cambios en las industrias y en los modelos productivos de la Cultura, habrá crisis, habrá catársis. Como en cualquier sector que ha sufrido una reestructuración importante. Cambiará la industria de la música, del cine, del periodismo. Pero eso, la industria, no el producto, no la creación que es inherente a la propia existencia de las personas. Y eso es algo que sus protagonistas deberán pronto asumir, porque este cambio cultural y social que implica la sola existencia de Internet, ya está aquí. Y es imparable.

Gracias

Hace unos días publiqué en mi anterior entrada una solicitud de ayuda, un llamamiento a los lectores de este blog para colaborar, en la medida de las posibilidades de cada uno, en la venta de mi hotel. Ha sido una absoluta sorpresa la respuesta de todo el mundo. Además de los comentarios que ese post ha tenido, ha sido bastante la gente  -conocida y desconocida, amigos todos- que me han escrito directamente al correo electrónico mostrándome su apoyo, su ayuda, sus palabras de ánimo. Ha habido personas que han distribuido la noticia a través de redes sociales, otros la han enlazado en blogs, otros me han comunicado su disponibilidad para hacer lo que esté en sus manos y trasladarlo a cuantas personas les sea posible del modo que ellos pueden hacerlo. Mucha de esa gente es desconocida, personas a las que nunca he visto. He encontrado enlaces en bitácoras de gente que no me ha dicho nada, que simplemente han colocado ahí la noticia y ya está. Y lo más importante es que ya me han escrito varios interesados solicitándome datos e información del hotel.

Me resulta llamativa -y me emociona- esta respuesta desinteresada a una iniciativa que no tiene nada de altruista, que simplemente trata de resolver un problema económico y una situación personal complicada, sabiendo además que cada uno, cada persona, tiene sus propios problemas. Por eso quiero dejar constancia aquí de mi sincera gratitud a todo el mundo. Sólo espero tener la posibilidad de saber estar a la altura. Muchas gracias a todos.

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