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Milagro

Me llevo una bonita sorpresa esta mañana al ver sobre mi mesa un ejemplar del último número de la revista “El Mundo de los Pirineos“. En su portada y en grandes letras, figura el nombre de Valle de Canfranc. Bien es cierto que en letras más pequeñas añaden …”y del río Aragón”, pero es sin duda motivo de satisfacción personal muy especial el que poco a poco se vaya recuperando el viejo nombre de este valle que, un buen día y sin saber ni cómo ni por qué, alguien comenzó a llamar Valle del Aragón. Quedó en su día demostrado documentalmente que la porción de valle que va desde Torrijos (Torre de Hijós) hasta el Somport se ha llamado durante siglos Valle de Canfranc, aunque hubo un tiempo en que la zona media de este territorio se conoció también como Valle de Aruej o Bardaruex. No es sino desde finales del siglo XX cuando por motivos que se desconocen, comienza a escucharse y leerse el topónimo de Valle del Aragón, si bien éste sería, en sentido estricto, toda la cuenca del río desde su nacimiento en Astún y Candanchú hasta su desembocadura en Milagro (Navarra). Firman el artículo en páginas interiores Ainhoa Camino y Alberto Martínez Embid. Gracias Ainhoa ;-)

Bajel varado

Michal Giedrojc firma esta imagen

Apenas escribo y eso es una buena señal. Tengo a un montón de gente olvidada por ahí a quienes debo una llamada, un correo, una visita. Y me siento en deuda. Voy sin embargo reencontrando a personas de siempre con quienes me siento a tomar un café improvisado robando el tiempo a mis obligaciones, las recientes y las que van muriendo, y ellos me ponen al día de la vida local que casi no he conocido durante un puñado de años.

Me lleno y me llenan de nuevos trabajos, de ocupaciones variadas que van a permitirme cuando menos mirar de frente al tiempo por venir. Pero ya me van faltando horas. No paro, y eso también es bueno. Ideas, proyectos, reuniones, teléfono, prisas, datos, tablas, presupuestos, kilómetros, gente, aulas… son a partir de ahora compañeros de viaje, de sueños, de apuros, de desvelos y de ilusiones. La vida. Y no quiero cuestionarme si es para mucho tiempo o terminará mañana. Es una oportunidad y es una necesidad. No es el mejor ni es el peor de los sitios, es el que se me ha ofrecido y el que he aceptado consciente de dónde estoy y de por qué estoy aquí.

Pasan los días en este Urdos para mí apagado. Apenas vengo a cenar y a dormir mientras el trabajo me roba la posibilidad de ver a la gente de aquí. El hotel se asemeja a un enorme bajel varado en el tiempo y en un mar de recuerdos, y vacío como está produce una extraña sensación de tiempo detenido. Me encuentro a Marcel en un segundo breve y casual y me cuenta perplejo cómo Jean Marc, compañero suyo y conocido mío, decidió hace tres días dejar esta vida sin aviso previo, sin despedidas, sin motivo conocido, dejando a los suyos sumidos en el dolor incomprensible de la sinrazón brutal e inexplicable de ese acto inesperado. Y no puedo articular palabra al escucharle. Y pienso a velocidad de vértigo, y reflexiono, y me pregunto el por qué de lo que nunca puede explicarse ni entenderse.

Apenas escribo y eso es una buena señal, sí. Sin duda.

San Jorge

Butcher, firma esta imagen

Día de San Jorge, día de Aragón. Y al margen de cualquier otra consideración, por primera vez en muchísimos años ha sido mi día. Un día libre de sol y de aire, de agradable compañía, vinos, tapas y libros. Un día de calle y conversaciones, de relajo, luz brillante y temperatura de primavera nueva. Por una vez ha sido un día que he sabido regalarme de principio a fin, todo para mí.

Los paraísos

Casi no me quedan minutos libres, y eso es bueno. Los pasos a seguir para finiquitar mi actividad hotelera se están demorando más de lo esperado. Pero además, no hago más que moverme de un lado a otro. Hoy ha sido el primer día de mi nueva ocupación: he comenzado a trabajar -de momento ha sido un primer contacto- en mi anterior empresa. Y tengo que agradecer a sus socios la confianza que han depositado en mí en esta ocasión. Debo agradecérselo a cada uno de ellos personalmente. Como autónomo, trabajaré para ellos en proyectos concretos, algunos cursos, actividades varias… Me fui de esa empresa por muchos motivos y muy concretos y jamás me arrepentí de esa decisión, pero en mi actual situación, la opción de trabajar de nuevo para ellos es la que más me conviene. Soy muy consciente de cuál es ahora mi lugar allí y no habrá problemas de ningún tipo. El tiempo dirá qué es de mi futuro. Sigo empeñado en estudiar, en salir de aquí un tiempo si me es posible. Pero para ello la única opción posible es vender el hotel, y tal y como están las cosas, no es tarea fácil. No obstante, no tengo prisa alguna.

Estuve en mi gestoría de Pau. Volví a preguntar las posibilidades de conseguir una financiación adecuada para una posible reapertura del hotel. Y Frédéric me contestó que hoy en día la única posibilidad es la Cámara de Comercio de Pau, y con muchas dificultades. La banca francesa ahora mismo no aprueba ni siquiera créditos de 20000 euros. Hay gente con inquietudes e iniciativas que abren nuevas empresas o negocios y a los dos o tres años se ven obligados a cerrar. Ahora mismo en Francia, o se tiene mucho dinero o nadie abre un nuevo negocio. Frédéric me dijo que yo, bastante tiempo y bastante bien había aguantado.

Y mientras tanto, yo rehago mi vida personal. Busco Mediterráneo. Y los fines de semana me dedico a

disfrutar del sol en un entorno diferente, nuevo,

gozar con viejas tradiciones locales,

ver un partido de basket de mi sobrina María, -hija de mi prima-,

y rodearme de críos -¡vaya! si son todo niñas ;-)- discutir con ellas para darles de comer, hacer un poco el tonto, ponerles la mesa, servirles los macarrones con tomate, preguntarles qué van a beber, sacarles luego el lomo empanado…

En fin, la vida sigue. Y hay vida más allá de los Pirineos, de los hoteles, del trabajo, de las montañas, de los problemas. La vida sigue y yo sólo busco vivirla del modo más sencillo posible, del modo más feliz posible. La vida sigue y a veces pienso que yo llevaba dos años sin saberlo, sin encontrarla, sin paladearla. Sé que tampoco es así, que no es para tanto. Pero tengo ahora esa sensación, que a buen seguro se me pasará y llegará el día en que sabré succionar y aprovechar los aprendizajes de estos dos últimos años que hoy tanto me pesan.

De momento disfruto de las personas y del nuevo tiempo. Hay gente que sigue sorprendiéndome con reacciones hacia mí que no esperaba. Sin un motivo conocido ni evidente se comportan conmigo de un modo tan cercano, tan amable, tan solidario incluso, que me emocionan. Es gente normal, amigos o conocidos que sin pedirlo me “echan un cable” en pequeñas cosas que en estos instantes son esenciales. Es el mayor tesoro, son el mayor tesoro. No existen los paraísos. Son las personas quienes hacen posible que existan.

A eso

Firma la imagen, Rainer Pawellek

“A eso de caer y volver a levantarte,
de fracasar y volver a comenzar
de seguir un camino y tener que torcerlo,
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo,
a eso… no le llames adversidad, llámalo
sabiduría”

Gracias, Arantza

Dos Cervecicas

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Me encantó tener en el hotel como últimos clientes a Santi & Family y recibir el sábado por la tarde la visita LaMima & Family. Y me hizo especial ilusión porque a ambos los he conocido gracias a este blog. Tomamos dos cervecicas, charlamos, reímos las gracias de los pedugos, y dijimos adiós a este Le Pas d’Aspe de mis amores. Agradecí también la visita y el apoyo de gente como Julián y Paloma, y las múltiples llamadas, correos, comentarios y sms de un montón de gente que se han interesado por mi situación, me han ofrecido su ayuda y me han dado valiosos ánimos y regalado palabras de aliento.

Y ahora, mientras termino de cerrar todos los asuntos del hotel y acabo de perfilar lo que será mi vida laboral a partir de este instante, toca olvidar los malos momentos, serenarse y reflexionar. Y un primer pensamiento me viene a la cabeza, y es la constatación de dos aciertos fundamentales que sin duda han hecho que esta aventura hotelera no fuera un auténtica catástrofe: por un lado el no haber invertido una ingente cantidad de dinero en reformas en el hotel y abrir en 2004 con el establecimiento prácticamente como lo encontré; por otro, haber sabido decidir parar a tiempo de modo que las deudas no fueran inasumibles, y poco a poco poder sin duda saldarlas todas. Tiempo habrá de analizar los errores cometidos, si bien en gran medida, el no haber tenido éxito se debe a factores ajenos a mi labor o a mi gestión. La falta absoluta de nieve durante la temporada 06/07, y lo que algunos ya llaman el “efecto Formigal” durante la presente temporada, además de las particularidades de hallarme en el Valle de Aspe, han sido aspectos que han resultado demoledores para un negocio incipiente como el mío que en circunstancias normales podría haber tirado hacia adelante únicamente con las dificultades lógicas de cualquier nueva empresa que comienza su andadura.

Seguiré siendo ciudadano “tranfronterizo” por el momento, a no ser que por motivos de trabajo me vea obligado a abandonar este lugar, o que deba vender el hotel y me plantee otro futuro distinto en cualquier lugar lejano. No lo sé. Bien es cierto que me vendría de maravilla alejarme un tiempo de aquí, desconectar, vivir un poco y disfrutar, pero me temo que los imperativos económicos y laborales van a impedírmelo por el momento. Una cosa son los sueños y otra bien distinta la vida. Ésta se presenta como se presenta y lo mejor es saber encararla con el mayor optimismo posible. Los pequeños ratos, las personas, las caricias y las palabras limpias, las sonrisas, los momentos compartidos, todo ello es lo que hace que podamos encontrar en nuestros días minutos, instantes, horas de felicidad que al fin y al cabo es lo que todos buscamos y lo que merece realmente la pena.

Se acaba de cerrar una puerta. Abramos otra, y a seguir.

Realidades

Tres hechos marcaron el día de ayer:

- El cierre del hotel. Anduve todo el día bastante nervioso por esa circunstancia, ese último día parece que nunca va a llegar. Pero llega. Y finalmente eché el cerrojazo.

- La inesperada y sorprendente visita de Jean Lassalle. Es diputado en la Asamblea Nacional, y se presentó aquí para mi sorpresa. Me dijo que se había enterado del cierre del hotel y quiso que le explicara mis motivos y mis problemas. Lo hice, escuchó con atención, y antes de partir me dijo: te vamos a ayudar. Te voy a concertar una cita con el Director General de Turismo y a ver qué podemos hacer. Sé que en el pueblo y el valle te aprecian mucho y no desean que te vayas. Me quedé perplejo…

- Mi conversación telefónica con Ona. Es realmente increíble lo que te puede cambiar la vida en un instante y ser uno mismo consciente de ello, si tienes la suerte de recuperarla. Y él la ha tenido. Relativizar siempre es bueno y necesario y visto lo visto una lección de realidad siempre viene bien y pone a cada uno en su sitio.

Vértigo

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La imagen es de Karel Veprik

Es difícil describir el abanico de sensaciones que me pellizcan en un día como éste. He madrugado mucho. El cambio de hora ha sido un aliado fiel de mi desvelo involuntario. Amanece el día nublado y ventoso, con aires del sur que templan el gélido ambiente de jornadas anteriores. Hoy es el último día que abro las puertas de esta casa a quien quiera traspasarlas.

Me asomo a la calle desierta y un escalofrío punzante golpea mi consciencia situándome frente a una realidad difícil, frente al hecho incontestable de un futuro inmediato lleno de interrogantes. Me invade el temor, me araña la pena, me ahoga la congoja. La implacable certeza de unos números inclementes impiden el reposo necesario y la reflexión pausada y serena. No me puedo detener.

Necesito pintar mis días con un optimismo de color verde confiando en mi propia entereza y en una esperanza incipiente y nueva. Nadie lo va a hacer por mí. Y al fin y al cabo se trata de mirar hacia adelante, darme impulso y vivir.

Un curro

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La foto viene firmada por Luboar

    Al margen de si en un futuro pueda o no reabrir el hotel o tenga que venderlo, me encuentro en estos momentos a la búsqueda de un empleo. Después de más de 20 años trabajando en mis propias empresas (Sargantana y el hotel) aquí estoy ahora buceando por el mercado laboral y echando solicitudes a diestro y siniestro. Me da igual que sea aquí o fuera de aquí. Y me da igual de lo que sea. En este mes que llevo buscando curro he llegado a varias conclusiones interesantes:

    - Me da igual en qué trabajar. He solicitado trabajos tan dispares como gasolinero o vigilante de un aparcamiento… ;-) No tengo hipotecas ni hijos, y mientras el sueldo me llegue para vivir, me importa bien poco si tengo que pegarme un tiempo llenando depósitos o cobrando en un parking. No me vendrá mal un trabajo limitado en su horario y en el que no deba pensar, sino simplemente hacer. Y si hay que picar, se pica.

    - Buscar trabajo en Cataluña siempre o casi siempre implica la exigencia del catalán. Aparte de mi opinión particular sobre el asunto, lo cierto es que no he hallado ni una sola oferta donde, aunque no sepas, te den la oportunidad de aprenderlo. Y allá ellos. Cuando vine a Francia no sabía francés. Y lo aprendí pronto. No me cuesta nada ponerme ahora a aprender catalán. Tengo toda la voluntad del mundo.

    - Para todo lo relacionado con mi trabajo durante 16 años en Sargantana me exigen diplomatura o licenciatura. Y yo no tengo estudios. Siempre fui autodidacta por necesidad y por devoción, pero no tengo título alguno. Poco antes de diplomarme en magisterio, fundamos Sargantana y cometí la torpeza de abandonar la carrera. Y todos mis conocimientos en mil campos, sean muchos o pocos, no me sirven de nada. Lo que piden es el papel. El título.

    Así que aquí estoy mirando por todas partes. Si hay que empezar de cero, pues se empieza y no pasa nada. En la vida hay cosas que salen bien, otras muy bien, y otras simplemente no salen. Y de momento mi aventura del hotel no ha salido. Si tengo que trabajar a partir de ahora en un almacén, pues lo haré.

Carretera abierta

A partir de las 15:30h aproximadamente se ha vuelto a abrir la circulación a todo tipo de vehículos. Permanece cerrado, como parece mucho más razonable, el acceso al puerto de Somport por la vieja carretera. Pero se puede ya circular sin problemas por el túnel.

Y me alegro, aunque el mal ya está hecho. De las reservas que tenía, tan sólo se ha mantenido una habitación, y porque son amigos. Es cierto que tampoco estaba el hotel a reventar, pero cuando la gente huele problemas en la carretera, no se fía nadie y comienza a haber anulaciones. En fin, que ya me da igual.

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