¿Patrimonio de la Humanidad? Por qué no.

16 enero 2012 Deja un comentario

¿Cuál es la escala humana de las cosas…?, me pregunto.

Subí la cremallera de mi chaqueta hasta el entrecejo protegiendo bien la cara y la mirada del frío y la niebla, y dirigí mis pasos a la estación de Delicias. Lo impersonal, lo deshumanizado de esta macro estación, contrastaba ya desde un principio con la amalgama de recuerdos, algunos no tan lejanos, que iban asaltando mis pensamientos. Recuerdos vagos, muy vagos, de aquella estación del Norte con los taxis Seat 1500 negros esperando en la puerta, que yo aún conocí de muy crío; y recuerdos sobre todo de la estación del Portillo, cuando aún era posible decir adiós desde la ventanilla a las gentes que se quedaban en el andén. Sigo sin comprender las profundas razones por las que se nos niega hoy en Delicias bajar al andén a despedir o recibir a los viajeros de cualquier tren. No lo entiendo.

Hice el trayecto con emoción. Hacía años que no subía a Canfranc en tren. Y además de disfrutar del tiempo, de los minutos y las horas aderezadas con ese traqueteo tan característico de los trenes y raíles de antaño (que también desaparecerá), iba contemplando y mezclando paisajes con recuerdos. E iba pensando que sería hora de tomar la iniciativa para arrancar el proceso que derive en la declaración por parte de la Unesco de la línea Zaragoza – Pau, Canfranc Estación incluido, como Patrimonio de la Humanidad. Por qué no.

La imagen me parece espectacular. La colgó ayer Moncho García en un grupo abierto de Facebook que hemos creado recientemente, y muestra la partida de Los Arañones, y la explanada de la que sería futura estación internacional de Canfranc, completamente inundada. Fue tan inmenso, tan ingente, tan inabarcable todo el trabajo que se realizó en Los Arañones en ámbitos tan diversos como la defensa militar, las comunicaciones ferroviarias, la protección contra avalanchas y avenidas de agua, la repoblación forestal, la corrección y canalización de ríos y torrentes etc., que no hay en España — y no sé si en Europa— otro lugar de las características y singularidad de Canfranc Estación. Es un enclave único. Y es eso lo que garantiza su futuro. 

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Yo también salí en #ComandoActualidad

12 enero 2012 Deja un comentario

Y no me viene mal recordarlo. Fue en un programa de septiembre de 2010 en el que se hablaba de la vida en las fronteras. El hotel sigue en venta, aunque el precio de entonces no era el de ahora:-)

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Periodismo, periódicos e información.

4 enero 2012 Deja un comentario

Soy consumidor de información. Radio, prensa y televisión han sido tradicionalmente mis proveedores de esta droga dura. La televisión fue siempre la que más desconfianza me generó. La más consumida fue la radio. Pero la que más placer me proporcionó fue la prensa escrita. Yo fui durante años un adicto a los periódicos, llegando a consumir dos o tres ejemplares al día. Y eso que de los tres proveedores, la prensa escrita fue el único de pago.

Hace pocos años esta civilización comenzó su transición —como  hace poco he leído en algún blog— de la Edad Contemporánea a la Edad Digital. Y nos zambullimos en internet. Descubrí así un nuevo proveedor de información escrita infinito, variado, plural, gratuito, sencillo, inmediato… un sueño para cualquier adicto. Los medios tradicionales trataron de ir adaptándose al nuevo soporte pero manteniendo en muchos casos estrategias, costumbres y vicios. Aparecieron paralelamente otros formatos como los blogs, las redes sociales o… Twitter.

Seguí viendo los informativos en televisión. Seguí enganchado a la radio de un modo cotidiano. Pero dejé de comprar periódicos. Un buen día me di cuenta de que estaba gastando casi tres euros diarios en leer noticias de ayer. En internet tenía las mismas cabeceras, las mismas firmas, y las mismas noticias, pero al instante, actualizadas, al minuto. En Twitter empecé a seguir a un buen puñado de periodistas. Y me di cuenta de tres cosas: una, que Twitter es casi más inmediato y veloz que la radio, que es instantáneo, que esa característica, tan valorada por los adictos, ya no es exclusiva de la radio; dos, que hay una diversidad, variedad y pluralidad de criterios, formas y opiniones fascinantes, con una facilidad de búsqueda y acceso a las mismas hasta el momento desconocida; y tres, que es tal el maremagnum de información, tantas las posibilidades, tan fácil el rumor, el chascarrillo y la manipulación interesada, que son más imprescindibles que nunca el periodismo y los periodistas.

Hoy hay malas noticias sobre el diario Público. He leído estos días dos opiniones muy interesantes acerca de este asunto: una gracias a @Teresa_zgz, que me ha llevado al blog de David Jiménez; y la otra gracias a @ijorcano, que me ha dirigido al blog de Sergio del Molino. Ambas son opiniones interesantes y creo que acertadas.

Lamento profundamente que desaparezca un periódico. Ojalá sepan periodistas y empresarios hallar el nuevo lugar que le corresponde a la prensa escrita en papel. No es fácil. Sé que yo ya nunca buscaré en ella la inmediatez o la noticia. Pero no hay mayor placer para un adicto a la información que comprar un periódico, sentarse en un lugar apropiado con un par de horas por delante, y bucear en una buena prosa periodística que profundice en la historia cotidiana del día a día.

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Nieva al fin.

18 diciembre 2011 2 comentarios

La foto es de David Ibáñez, de hoy mismo (17 de enero) alrededor de las 14,00h.

Ha empezado a nevar en Canfranc y han regresado las sonrisas y la esperanza. Había miedo. Todos hemos respirado. Particularmente me alegro mucho, me angustia pensar que podía ocurrir como hace unos años: durante la temporada 2006-2007 sólo se esquió en San Valero, hacia el 29 de enero. Al empezar la temporada no nevó. Nada. A finales de enero hubo nieve. Llovió después. Y apareció el invierno cuando ya no hacía falta, a finales de marzo. Tenemos la memoria corta y pensamos que nunca antes había empezado tan mal la temporada. Pero hace tan sólo cinco años fue un desastre. Transcribo a continuación lo que en este mismo blog -puede buscarse- escribí aquellos meses sobre la nieve. Así fue la temporada 2006-2007:

21 de diciembre de 2006: ” [...] En fin, sólo falta la nieve, que parece que se resiste este invierno. [...] ”

05 de enero de 2007: “ [...] No hay nieve. Pero a cambio se nos regalan un buen puñado de días de sol, de luz brillante y temperaturas agradables que estimulan la piel, los pensamientos y las intenciones. [...] ”

08 de enero de 2007: “ [...] No hay nada de nieve. Una vez más he ido a Canfranc por la vieja carretera del Somport y he pasado por Candanchú. Jarreaba. Las poquitas pistas abiertas que hay corren el riesgo de quedarse enseguida sin nada de nieve si no bajan las temperaturas. Económicamente la tempordada está siendo un desastre. [...] ”

11 de enero de 2007: “ [...] Meteo France anuncia para mañana la isoterma de 0º a 3600 metros a las 07:00 h. [...] ”

13 de enero de 2007: “ [...] No hay nieve. La temperatura en ese instante era de 11º. En Urdós, diez minutos más tarde el termómetro marcaba 13º. [...] Hay un tipo en Borce (Borça) que hace un seguimiento diario desde hace muchísimos años de los datos climáticos de la zona. Es un hombre mayor. Asegura que este año no va a nevar. Sí, caerá alguna nevadeta en altura, pero nada. Yo doy por finiquitada la temporada de esquí. [...] ”

22 de enero de 2007: “ [...] Ya tengo la leña lista y apilada a la espera del invierno próximo que quizá sea en agosto. Y espero para estos días la llegada de una nieve que nos ha tomado el pelo a todos en estos meses que se han dado la vuelta sin avisar. Anuncian tremenda borrasca, pero soy excéptico. El tiempo al revés ha vuelto locos a los árboles y a las plantas, a las abejas y a las ovejas, a los osos y también a las personas… [...] ”

24 de enero de 2007: “ [...] Dejo aquí un par de fotos de la reciente nevada. Mañana empeora el tiempo, pero para el viernes dan mejoría. Al menos este fin de semana disfrutaremos de buena nieve. Y con un poquito de suerte es posible que salvemos algo la temporada… [...] ”

27 de enero de 2007: “ [...] El invierno ya es invierno y en enero hace temperatura de enero. Enciendo el fuego para templar el ambiente, caen los carámbanos del tejado con estruendo estampándose contra el suelo, las máquinas quitanieves echan sal como para llenar siete mares, y el color blanco se impone tarde, nadie sabe si como regalo o como escarmiento. [...] ”

29 de enero de 2007: “ [...] Tras un buen puñado de fines de semana caóticos en cuanto a ocupación hotelera se refiere debido a la falta extrema de nieve en las pistas de esquí, por fin San Valero nos dio un respiro. Nevó, se cubrió todo de blanco, y comenzó a llegar gente. Ha sido el primer fin de semana de la temporada en que se ha podido disfrutar. Sol, frío y nieve en buenas condiciones. [...] ”

11 de febrero de 2007: “ [...] Mañana lunes seguirá lloviendo en Urdós. E inmerso como suelo estar en esta soledad abrumadora que imponen los días de mal tiempo, volveré a sentirme orgulloso y contento de todas y cada una de las personas que en un momento dado deciden sin más venir a verme. [...] ”

12 de febrero de 2007: “ [...] A partir de mañana llegará de nuevo el verano. Efectivamente, hoy ha caído un aguacero sobre la poca nieve que quedaba. Los ríos bajaban como en octubre, furiosos, impacientes, enormes. Y muchos veían los sueños de una pequeña recuperación de la temporada arrastrados por las aguas turbias de la avenida. [...] ”

14 de febrero de 2011: ” [...] esta temporada, más que baja, está hundida. Así que, chulo de mí, me he ido al monte a estrenar mis nuevas raquetas de nieve, a pesar de que las previsiones del tiempo auguraban nuevo aguacero. Hasta mitad de camino no he pisado el blanco elemento debido a su total ausencia. [...] ”

01 de marzo de 2007: “ [...] En este fin de temporada prematuro (si es que ha habido temporada de esquí este año) parece que se mueve un poco más la afluencia de visitantes. [...] ”

23 de marzo de 2007: “ [...] Sigue nevando con fuerza en el valle de Aspe. Cruzando la frontera la nieve persiste hasta el viejo Canfranc. Y a partir de Villanúa, sol. [...] Este frío en plena primavera ha venido a tocarnos un poco más las narices. La nevada de diciembre se nos presenta ahora justo cuando lo que más falta hace es que luzca el sol y haga buen tiempo. [...] ”

31 de marzo de 2007: ” [...] Llevamos un par de semanas de nieve, agua y frío. El invierno que parecía no querer aparecer se nos ha presentado al final de una temporada demencial. [...] ” 

Deseo de todo corazón que nieve. Que no se repita aquello.

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Informar no debería ser sinónimo de aterrorizar.

6 diciembre 2011 2 comentarios

Qué pesadilla, qué hartazgo, qué dolor… No hay día que muchos periodistas y opinadores de diverso pelaje no nos castiguen con la atroz negrura del futuro que nos aguarda. Me pregunto cuán responsables son ellos -medios, tertulianos y periodistas- del estado de ánimo instalado en la sociedad, del miedo calculada o involuntariamente inoculado, del pesimismo que pacientemente se ha ido apoderando de pueblos y gentes. ¿Cuál es, insisto, su grado de culpabilidad? ¿Y de interés? Porque, lejos de negar la gravedad de lo que ocurre, sí denuncio sin embargo la amplificación innecesaria e irresponsable que hacen de la situación. Necesitamos conocer, saber, necesitamos información. Tenemos derecho a ella, a la más completa, objetiva y libre información que seamos capaces de darnos. Algunos nos declaramos adictos a ella. Pero tener que soportar a diario la machacona visión catastrofista y repetitiva de quienes como profesionales tienen la obligación de informarnos, es sencillamente lamentable. Y cansino. Y peligroso. Estamos mal, sí, muy jodidos. Pero  si quienes a diario tienen la posibilidad -y enorme responsabilidad- de captar la atención de millones de almas, no empiezan pronto a contagiar optimismo y ganas, esto se cae del todo. Y no sólo en programas o secciones de entretenimiento. También en informativos y tertulias de análisis. Informar no debería ser sinónimo de aterrorizar.

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Canfranc agoniza

3 diciembre 2011 2 comentarios

Niebla. Fotografía de David Ruiz de Gopegui.

Canfranc se acaba, se termina. A veces es imposible no pensar si todo el esfuerzo por sacar la cabeza y respirar, no es en vano, si todas las ganas y el trabajo dedicado por tantos para sostener Canfranc, no es inútil, irracional, ilógico. Probablemente la decisión de construir la estación internacional en los Arañones ya fue en su día una ‘ida de bolo’. Pero bueno, al fin y al cabo circularon trenes y Canfranc Estación heredó el carácter transfronterizo, aduanero y de servicios de la vieja villa de Canfranc. Creció y vivió. Y muchos nacimos por ello. Pero a partir de 1970 Canfranc comenzó a morir. En 1993 entró en fase terminal. Y hoy agoniza.

Son varias décadas buscando fórmulas para sobrevivir. El turismo siempre ha parecido ser la más lógica, y empujados por la corriente dominante, el turismo de nieve, por supuesto. Pero Canfranc no tiene estaciones de esquí en su término, y eso es y ha sido determinante. Ahora Canfranc apuesta fuerte por otros frentes, por ejemplo por los caminos. Pero hay ciertos complejos insalvables que empequeñecen la iniciativa, porque a los caminos los llaman senderos, y a los viejos y perfectos caminos carreteros -o carreteras militares como la de Coll de Ladrones o la de Picaubé- las llaman pistas forestales. Complejos, sí, como permitir que se llame a las cosas y lugares con palabras que jamás se usaron de ese modo aquí, como A Lurte, siendo que cuando Canfranc adoptó ese término del aragonés siempre lo hizo con el artículo “la” delante -la lurte- pero jamás con el “a”; u “Os Arañons”, “a Molita” y otras lindezas y absurdeces varias. Complejos como abonar la idea de la necesidad de que desaparezca el topónimo ‘Valle de Canfranc’ en favor del artificial Valle del Aragón por estrategias comerciales y ‘de marca’ que incluso su alcalde apoya con convicción y vehemencia. Es inacabable la lista de complejos y renuncias. Canfranc… que mantuvo una población de 2000 almas en épocas en que Jaca contaba con 4000, que dio nombre a un valle, que fue pieza clave en el nacimiento de un reino,  que forma parte del mito y del imaginario colectivo aragonés…, hoy agoniza. Quizá deba ser así.

No ha llovido este verano ni este otoño, y no está nevando este invierno. La crisis del turismo -iniciada en este valle a partir del año 2006, ahondada por el abandono del que hemos sido objeto por parte del Gobierno de Aragón desde hace tantos años y por la competencia desleal y alegal de Aramón- se ve agravada por la falta de nieve y por los daños inherentes a la crisis económica y financiera global. Y ello va a tener como consecuencia que un buen puñado de familias con niños, irremisiblemente, y más tarde o más temprano, van a abandonar Canfranc. Y será la estocada final. Con algunos irreductibles -locos o dignos de admiración, según se mire- que no lo abandonarán ni aunque la próxima lurte lo entierre definitivamente.

Se abrirá el canfranero. De ello estoy seguro. Pero porque ahora, con la puta crisis, se han convencido de que la TCP de las narices es imposible, y el Canfranc interesa a políticos y empresarios. Y a los franceses, claro, que temen que se les llene de camiones el valle de Aspe cuando la autovía a Jaca esté terminada. Lo que ya no sé es si se rehabilitará la estación para retomar su papel originario o dejarán la mierdecilla indecente que hay ahora. Pero se abrirá el tráfico internacional de nuevo. Seguro. De lo que también estoy convencido es de que ya no se hará la macro urbanización que se pretendía en la playa de vías, ni se transformará la estación en hotel de cinco estrellas para satisfacer el ego de políticos indecentes y arquitectos innombrables. En cualquier caso, deberían de responder ante la ley por el atentado que han perpetrado a un Bien de Interés Cultural y por el estado en el que lo han dejado. Sí, pasarán trenes que no pararán. La mayoría no pararán. Y la estación de Canfranc, la nueva, será como la de Castiello, o la de Villanúa, o cualquiera de las que salpican el Valle del Aragón. La vieja… la de siempre, la nuestra… terminará perdiéndose o pudriéndose, vacía… con el tejado enrarecido y nuevo, eso sí, pero en coma… porque a ver quién es el guapo que con la que está cayendo justifica una inversión con argumentos lógicos para que cuatro ‘gualtrapas’ románticos e iluminados nos quedemos contentos. Porque Canfranc ya no es nada, no nos engañemos. O menos que nada. Porque además hace frío y sólo hay tres horas de sol en invierno.

Canfranc se muere. Se acaba, se termina. ¿O no? ¿No hay cientos de hijos de Canfranc desperdigados por todas partes? ¿O miles de enamorados del pueblo, del ferrocarril, de la estación y del Valle de Canfranc? Quizá es la hora de pasar de la nostalgia -de los grupos de facebook, de las fotografías antiguas, del ayer, del mero lamento- a la acción, contando con ella y a partir de ella, pero sin pararse ahí; del recuerdo hermoso pero inútil a esa acción a través primero de las ideas y el pensamiento. Quizá es la hora de pensar o dejar morir, de buscar el modo de canalizar iniciativas y acciones particulares o colectivas que puedan ser recogidas, ordenadas, observadas y estudiadas, para llevar con eficacia a la práctica aquellas que sean posibles y salven un pueblo que, probablemente, ya no tiene más sentido que el que nosotros queramos y sepamos darle.

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Tres Puertas: un corto de Miguelón ;-)

1 diciembre 2011 1 Comentario

Para flipar. Miguelón en estado puro. Casi me muero de risa….. :-D

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“Crónica de un alud”, por Jesús Ezquerra

20 noviembre 2011 4 comentarios

Ahora que se ha puesto en marcha el centro A Lurte para la prevención de riesgos naturales en montaña, que parece que va en serio y que el ayuntamiento apuesta con fuerza por él, rescato este impresionante documento escrito y gráfico de nuestro querido Jesús Ezquerra, quien sin ninguna duda lo habría apoyado e impulsado con todas sus fuerzas. Disfrutadlo.

“Nevaba desde hacía 10 días, los últimos 5 sin parar. Aquel domingo 2 de febrero de 1986 casi un metro y medio de nieve daba a Canfranc un aspecto fantasmal. En la calle sólo se oía el débil susurro de los copos al caerte encima. La nieve amortigua y deforma el sonido, ¡y había tanta!… Daba la sensación de que aquello no iba a parar nunca. Los coches invisibles, las ramas de los pinos dobladas bajo el peso extra, no había calles, ni río, todo era un enorme manto blanco de nieve polvo.

Sobre las 7 de la tarde un amigo y yo éramos en ese momento los únicos clientes de nuestro bar preferido. De pronto, la puerta del bar comenzó a vibrar, el suelo después. Nos miramos. Una extraña sensación de angustia y miedo se apoderó de nosotros mientras nos mirábamos en silencio intuyendo lo que estaba pasando. Nada más, ni un solo ruido.

¡ALUD! ¡ALUD!

Con el corazón desbocado fuimos hacia la puerta. Al abrirla, un fuerte y penetrante olor a pino y, en medio de la noche, un paisaje que había cambiado.

En el exterior la capa de nieve sobre la carretera era todavía mayor pero ahora era dura, podías andar sobre ella sin apenas hundirte. Y ya no era blanca. Millones de acículas de pino y trozos de ramas astilladas le daban un tono oscuro. Señales, farolas, fachadas, puertas y ventanas de las casas totalmente tapizadas de nieve comprimida. En muchas partes ni se diferenciaban, formando unas paredes uniformes, como yeso.

Y ese olor a pino… y ese silencio. Jamás en mi vida como en aquel momento había experimentado el silencio absoluto mientras la intensa nevada seguía y comenzaba a cubrir la pinaza.

Mi abuelo acababa de llegar a casa cabreado. Los lazos-trampa llevaban varios días enterrados bajo la nieve y eso era para él un auténtico desastre. Estaba desaprovechando la época del año en que los zorros lucían su mejor pelaje. Mi madre suspiraba aliviada de que se tomara un descanso y yo de que se lo diera a los zorros. Tampoco podía hacer leña. A sus 88 años seguía aprovisionando la caldera de casa durante 9 meses al año, los que le dejaba libre el huerto. Muchas veces nos lamentábamos que esos pinos tan altos de la parte trasera de la vivienda nos impidieran ver Estiviellas, justo encima, desde la cocina… Se sobresaltaron cuando un terrible golpe de viento pegó contra la ventana poco antes de que la casa temblara. Al asomarse a los cristales sorprendentemente enteros sólo pudieron ver pegada una masa blanquecina sembrada de hojas de pino. La ventana ya no podía abrirse, estaba como soldada.

900 metros más arriba, el circo de Estiviellas llevaba 10 días recibiendo nieve. Además el viento limpiaba la nieve de la ladera opuesta de la cresta y la depositaba a sotavento sobre la capa compacta caída a lo largo del otoño e invierno. Los corta-viseras, las alambradas y los pequeños diques de contención de aludes de la parte superior del circo hacía tiempo que estaban a varios metros de profundidad. La bomba estaba armada, sólo faltaba el detonador.

Sería un cambio de viento, un pino negro que crujió, un desprendimiento de la pared de Los Lecherines o simplemente el peso del último copo lo que venció su resistencia. En un frente de 500 metros la placa de nieve se derrumbó acelerando en la pendiente de 45º. Cuando chocó con el dique Grande el golpe fue brutal, volvió a acelerarse al caer por los 60 metros de cascada, llenó y rebasó el dique del Peine y pasó por encima de los restantes como si no existieran. El bosque no fue un obstáculo pues la onda expansiva de viento y polvo de nieve que la precedía ya los había arrasado de cuajo. Sólo al disminuir la pendiente en el cono de deyección del barranco se fue frenando. Un último choque la detuvo. Miles de toneladas de nieve y miles de árboles se habían desplazado en menos de un minuto a más de 100 km/h.

Una amiga y su novio salían del bar que todavía funcionaba en la Estación Internacional. Al enfilar la salida del andén hacia el puente y la iglesia, justo enfrente del barranco, un sordo y lejano rumor que aumentaba los detuvo. Unos segundos más tarde el rumor era ya un rugido sordo y un crepitar continuo de chasquidos y estallidos de ramas y árboles que crecía y crecía. Y entonces la vieron. Por encima de la iglesia una cortina de apariencia sólida se abalanzaba sobre ellos a una velocidad increíble. Apenas tuvieron tiempo de refugiarse tras una puerta cuando ésta comenzó a vibrar ante las embestidas de un viento casi sólido. Cuando se atrevieron a salir de nuevo todo estaba distinto, con toda la fachada de la estación y sus cientos de puertas y ventanas totalmente recubiertas de blanco.

Los 3 desconocidos jamás habían visto tanta nieve. A duras penas habían podido llegar en su coche hasta el puente de la estación del pueblo en su viaje hacia el Somport. Los quitanieves hacía rato que no pasaban y se habían detenido ante la imposibilidad de seguir. Bajaron del coche buscando el mejor sitio para intentar dejarlo fuera de la carretera y de repente, una fuerte ráfaga de viento y una nube de nieve los envolvió. No eran todavía conscientes de que unas pocas toneladas más o un desprendimiento algo más alto los habría barrido de la carretera y de la vida.

Un alud tan grande y cercano sólo podía haber bajado por 2 barrancos. Por el de Epifanio no hubiera supuesto ningún riesgo ya que aterrizan en la playa de vías. Por el de Estiviellas sí puesto que en la parte baja de su cono hay edificios. Cuando llegamos al puente de la estación, justo al final del cono de este último, aquellos 3 tipos nos llamaron la atención. Fuimos hacia ellos a preguntarles si habían visto algo. De pie como estatuas, ateridos de frío y absolutamente recubiertos de nieve con la cara y las ropas blancas, sólo lograron decirnos que en un instante una nube les había cubierto y que nunca antes habían visto “nevar” tan fuerte.

Al girar la cabeza hacia la iglesia lo vimos. En la penumbra producida por las farolas semicubiertas y a través de la nevada que continuaba como si nada hubiera ocurrido, enormes troncos de pinos reposaban sobre el tejado de la iglesia.

Eran sólo 30 metros pero fue pesado llegar a ella. La costra dura superior cedía y nos hundíamos hasta el pecho. Fuimos los primeros en entrar en la iglesia y lo que vimos nos dejó boquiabiertos. El último latido de la avalancha había topado con los muros de piedra de casi un metro de grosor y caído a plomo sobre el tejado del salón parroquial anexo, completamente lleno de nieve compacta, troncos, raíces, ramas y piedras; su tejado hecho añicos, sus ventanas pulverizadas. El tabique de madera que separaba el salón de la propia iglesia reventado y la nieve invadiendo la mitad del recinto con todos los bancales desplazados. La sacristía, la caldera, el pasillo y los aseos llenos. No pilló a nadie dentro.

Los edificios cercanos, mi casa incluida, fueron desalojados ante la amenaza de alguna réplica de la otra parte del circo. No sucedió.

A la mañana siguiente seguía nevando pero pude acercarme. Había árboles abatidos a 20 metros de mi casa y en el monte una gigantesca autopista de troncos tumbados que comenzando en la iglesia se perdía monte arriba entre la nevada.

El martes 4 de febrero amaneció por fin despejado. El espectáculo grandioso de la ladera este con sus miles de pinos negros, albares, abetos, hayas, alerces, píceas, serbales…, con sus ramas combadas y repletas de nieve contrastaba con la desolación de la ladera opuesta. Podía verse el devastador rastro del alud hasta su nacimiento. Allá arriba se marcaba claramente el corte de la placa y algo más abajo, en el punto donde el embudo del circo más se estrecha, el dique Grande, con sus 100 metros de longitud, sus 20 de altura, sus 15 de grosor en la base y sus 3 en la coronación y que llevaba décadas deteniendo aludes, ¡había desaparecido!. Como si nunca hubiera existido, sólo quedaban de él sus cimientos al nivel del suelo.

El muro Grande no se ha reconstruido. Para sustituir su función se han construido en el cono unos cilindros de hormigón cuya misión no es parar el alud sino dividir su lengua de nieve para que se auto detenga. Por debajo de estos, un gran talud de tierra que deberá servir de cuenca de acumulación.

Hoy, casi 18 años después, aunque la vegetación está creciendo de forma natural sin repoblaciones, todavía se nota la enorme cicatriz en medio del bosque para recordarnos que, antes o después, volverá a suceder, tal como ha venido haciéndolo durante milenios.”

**************

“La noche del alud dentro de la iglesia. Lo que me costó ir a casa a ver si estaban bien y coger la cámara:

La mañana del martes:

La parte central del corte de la placa. Observad el pino negro que sobrevivió justo debajo:

Del dique Grande destrozado sólo queda un poco de sus extremos:

Unos días después comienzan las tareas de limpieza. Aquí estaba el salón parroquial:

Muchos más días después, ya casi limpio:

Un par de meses más tarde, desde el comienzo del cono de deyección:

Desde el mismo sitio hacia arriba:

Desde la otra ladera del valle:


En primavera ya con muy poca nieve:


Tengo más pero no quiero hacerme pesado.
Son escaneos de diapositivas y su calidad deja bastante que desear.
Lo del nombrecito es por el tema del “copyright”. Ya sabéis, son fotos únicas y para hacer alguna de ellas arriesgué el pellejo.

Espero que os haya gustado la historia.”

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Lurte

13 noviembre 2011 1 Comentario

Rudi Mair, director del Lawinenwarndienst Tirol junto al dique 4 del barranco de Estiviellas

Alud, avalancha de nieve. Lurte.

Estuve en los Alpes hace un mes. Allí conocí a Enrico Ceriani y a Valerio Segor, del valle de Aosta; a Iris Voyat, de Courmayeur; a Yann Delevaux, de Chamonix; y a Rudi Mair, de Innsbruck. Visitamos los centros donde trabajan en los Alpes italianos, franceses y austríacos. Todos ellos nos mostraron sus instalaciones, nos contaron cómo trabajan, nos relataron pormenorizadamente los objetivos de las entidades que representan, cómo se financian, cómo se estructuran, y pudimos ver los medios materiales y humanos de que disponen para trabajar. Prevención, previsión, formación, educación… eran términos que se repetían una y otra vez.

Acabamos de celebrar un congreso en Canfranc sobre prevención de riesgos en montaña centrado en los aludes. Además de ponentes y congresistas de aquí, han venido Enrico, Valerio, Iris, Yann y Rudi. Son los ‘primeros espadas’ alpinos en cuanto a riesgo de aludes se refiere en los Alpes. Valerio, director del centro que trabaja para la prevención de aludes en todo el valle de Aosta, llamó ayer para interesarse por la finalización del congreso y sus conclusiones. Todo un detalle. Todo un lujo haberlos tenido aquí.

Rudi Mair se va mañana a las siete de la mañana. Ha estado todo el fin de semana con nosotros. Cuando le conocí en Austria en octubre, nos dijo que hasta fin de año tenía más de veinte conferencias en distintos países. Rudi hizo un hueco en su agenda. El día de antes de venir a Canfranc daba una charla en Bolzano, Italia. Pero pudo venir. Y ha estado con nosotros todo el fin de semana. Ayer nos acompañó a caminar, a visitar todas las obras de protección contra avalanchas que se construyeron en el barranco de Estiviellas durante la primera mitad del siglo XX. Rudi hacía fotos sin parar, mostraba asombro, preguntaba.

He aprendido estos días. Lo hice ya en los Alpes durante aquella semana. Y ahora en Canfranc, con los mismos protagonistas, también. Ojalá sepamos dar continuidad a todo esto.

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Hoy en Heraldo de Aragón: El último vaquero de Canfranc

7 octubre 2011 1 Comentario

Toñín merecía un hueco en el diario que leía todos los días, el Heraldo de Aragón. Y nadie mejor que el bueno de Juan Domínguez Lasierra para dedicarle unas palabras. Me avisa Ona de que lo compre. Gracias Juan.

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