
¿Valle de Aspe o Valle de Canfranc?
Voy informando a las gentes del lugar de la decisión del cierre del hotel: por supuesto, a quienes antes les transmití la noticia fue a mis trabajadores; pero también y después a los vecinos del pueblo, a Frédéric (mon expert comptable), a clientes habituales, a proveedores… La reacción de estos últimos es curiosa porque ellos se mueven por todo el territorio, conocen a cantidad de hosteleros y restauradores y palpan semana a semana el pulso del sector. Todos coinciden en asegurar que, aunque una decisión así es difícil de tomar, hay que saber cuándo es el momento de hacerlo y evitar así males mayores. Hoy uno de ellos ha tomado asiento y con un semblante serio y adusto me ha dicho que en tres días era el segundo que le comunicaba la misma noticia del cierre de su establecimiento. Y ha dejado caer que tiene miedo. Según parece, y según él aseveraba, las cosas no funcionan bien en el valle. Incluso los establecimientos con más solera han notado en los últimos años un más que sensible descenso del volumen de sus negocios. Y para muchos, comerciantes y proveedores, la situación empieza a ser preocupante.
En cualquier caso a mí no deja de sorprenderme esta situación. Entre los valles de Aspe y Canfranc disponemos de un territorio con unos recursos únicos en el ámbito pirenaico para atraer a una cantidad de turistas y viajeros mucho más elevada de la que en la actualidad lo frecuenta. Y digo único, sí, porque no hay ninguna otra comarca que pueda ofrecer lo que estos dos valles podrían ofrecer en común. En toda la cordillera pirenaica se puede practicar el senderismo, la escalada, los diferentes deportes de aventura, todas las actividades relacionadas con la naturaleza y el medio ambiente. En todos los valles pirenaicos hay una rica cultura popular, una arquitectura tradicional de enorme interés y posibilidades, unos pueblos de gran belleza, y un patrimonio etnológico de mucho valor. Son abundantes las zonas en los Pirineos donde pueden practicarse las distintas modalidades de deportes de invierno como el esquí nórdico, el alpino, el de travesía, etc. Cualquier rincón pirenaico ofrece a sus visitantes unos paisajes sobrecogedores, una riqueza y variedad muy grandes de luces, colores, aromas y formas que cautivan a quienes los contemplan. Todo eso podemos encontrarlo a lo largo y ancho de toda la cordillera pirenaica. El valle de Canfranc ha centrado su actividad turística en la nieve, y el valle de Aspe lo ha hecho en el senderismo. Ambos disponen y ofrecen, además de aquello, pueblos hermosos, naturaleza a raudales, paisajes soberbios, y todo tipo de escenarios para la práctica de mil y un deportes. Pero el futuro pasa inexorablemente por la singularidad, por aquellos recursos, aquellas realidades que son únicas, que solamente Aspe-Canfranc pueden ofrecer.
La “marca” de ambos valles de cara a una promoción conjunta del territorio como destino turístico singular y diferenciado debería ser “Somport”. Es la existencia de este collado, con sus 1664 m. de altitud, lo que ya desde época romana (o mucho antes probablemente) condicionará siempre y absolutamente toda la vida, carácter y particularidades de las gentes de ambos valles, sus pueblos, su economía y su patrimonio. Y en consecuencia hoy, sus posibilidades de desarrollo turístico. Y me explico: la relativa baja altitud de este puerto fue lo que facilitó desde siempre el tránsito de personas y mercancías, haciendo de él el lugar de paso más importante de todo el macizo central de los Pirineos a lo largo de la historia, el puerto sumo, o Summus Portus. Por ese motivo los peregrinos medievales optaron por la más importante vía de comunicación pirenaica de la época, y la que más servicios y seguridad ofrecía, para atravesar los Pirineos estableciendo una ruta de tránsito hacia Compostela por un camino ya existente desde hacía mucho tiempo, pero que con los siglos sería conocida como Camino de Santiago. La propia existencia de ciudades como Oloron y Jaca responde sin duda a la existencia de esa vía de comunicación milenaria mucho antes del propio fenómeno de las peregrinaciones. Pero es precisamente ese flujo de personas y culturas lo que propició la aparición de un patrimonio histórico artístico único y singular que ha perdurado hasta nuestros días. Y no es sólo eso. La existencia del Somport facilitó además la elección de ambos valles para el trazado y construcción de la que es una de las líneas de ferrocarril más bellas y espectaculares de todo el mundo: la línea del Canfranc. Es de sobra conocido el potencial turístico que toda la línea ofrece, al margen de su importancia como infraestructura de comunicación y desarrollo económico futuro. Y lejos de acabar ahí la cuestión, el Somport siempre fue un lugar de interés estratégico y militar hasta bien entrado el siglo XX. Desde las viejas fortificaciones que trataban de controlar y defender el viejo Camino de posibles invasiones o incursiones de tropas (restos del fuerte del Portalet junto a la RN134 en el valle de Aspe, o restos de la Torre de la Espelunca junto a la N330 en el valle de Canfranc) hasta la construcción de la “línea P” en los años 40 del siglo XX, todas las épocas históricas han ido dejando su huella legándonos un patrimonio militar completísimo y único en todo el ámbito pirenaico. Hoy el valle de Aspe y Canfranc se complementan. Uno ofrece estaciones de esquí y otro el Parque Nacional de los Pirineos, por ejemplo. Pero es la existencia del Somport lo que ha hecho de este territorio un espacio singular y por tanto, lleno de futuro. La propia configuración urbanística de los pueblos, sobre todo y de un modo muy claro Canfranc (pueblo) y Urdos, nos muestran hasta qué punto la existencia de esa gran ruta, de esa vía de comunicación, ha condicionado a lo largo de la historia toda la vida en ambos valles. Y esa ruta, ese camino, esa vía “internacional” se trazó de un modo natural por la existencia del Somport, el lugar de paso más bajo, más accesible, donde menos duraba la nieve, de todo el macizo central pirenaico.
Es ahí donde hay que poner el acento. Son esos recursos los que hay que explotar de un modo decidido. Porque además, siempre podremos ofrecer nieve y estaciones de esquí, naturaleza, senderismo, setas, paisaje, deportes de aventura, pueblos y cultura. Pero nadie más que nosotros puede ofrecer Camino de Santiago, Estación de Canfranc, túnel helicoidal de Arnousse o viaducto de Escot, Coll de Ladrones y el Portalet, Peyranera o Santa Cristina. No se trata de elegir, de apostar por un tipo de turismo y no por el otro. Podemos ofrecer turismo de nieve de calidad, podemos ofrecer un Parque Nacional de calidad, como muchos otros lugares en los Pirineos. Pero nadie más que nosotros puede ofrecer todo lo anterior. Y hacen falta para ello políticas decididas fundamentalmente locales y regionales, pero conjuntas. Hacen falta apuestas, inversiones públicas y privadas de envergadura, e iniciativas de toda índole. ¿Alguien puede imaginar, por ejemplo, lo que supondría una promoción conjunta del Gobierno de Aquitania y del de Aragón para promocionar el Camino de Santiago “del Somport” en toda Europa, al modo y manera que se hizo en su día con el Xacobeo? Valcarlos, Roncesvalles… sus gentes viven todo el año (gracias en gran medida a esa campaña) de un tipo de visitante, viajero o turista que no se queda en casa porque haga mal tiempo. Pero ¿cuál es el principal problema para lograr, para incentivar esas iniciativas e inversiones en nuestro territorio? El desconocimiento mutuo. La ignorancia de quienes tenemos al lado y lo que tenemos al lado. Y por ahí, y de manera urgente, hay que empezar.
No podría estar más de acuerdo contigo. Lo primero que tenemos que hacer es conocernos y buscar algo que nos haga trabajar por un mismo objetivo. Yo sería partidario de los Juegos Olímpicos Jaca-Oloron, Pau- Zaragoza o X, pero que sean conjuntos. Ahora está habiendo bastante contacto entre las dos vertientes porque hay un convenio firmado entre la Expo 2008 y el Consejo General de los Pirineos Atlánticos y se nota el interés desde la parte francesa. En mi viaje promocional a Austria de hace unos años lo que vi es que aparte de potencial tenían una marca muy fuertemente promocionada: Tirol. Su web es http://www.tirol.at/
ese sería el siguiente paso a dar.
Hola Jorge, enlazo esta entrada. A ver si la boda me deja subir pronto por allí. Espero que estas últimas nieves vayan bien para el negocio. Un abrazo.