Viñas de Jurançon. He tomado prestada la imagen de aquí.
Mañana me voy a Arzacq-Arraziguet. Voy con un grupo de adolescentes franceses y españoles a un intercambio dentro del programa Juventud y Desarrollo Sostenible, un programa de cooperación transfronteriza -Poctefa- en el que a lo largo de tres años se llevan a cabo muchas y muy variadas actividades de intercambio entre jóvenes franceses y españoles de ambos lados de la cordillera. Todo el programa está financiado en gran parte con fondos europeos, y todos los gastos estás cubiertos al cien por cien, es decir, son completamente gratuitos para cualquier adolescente que desee apuntarse. El objetivo fundamental es el acercamiento de jóvenes aragoneses y bearneses en la cultura, en la lengua, en las costumbres, y todo ello a través de actividades relacionadas con el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Esta vez el intercambio es de dos días, y gira alrededor del mundo de la vendimia, de la uva, del vino. Estaremos en plena zona de producción de vino de Jurançon (excelente vino blanco francés que recomiendo, sin duda). Pero a lo largo del año hay intercambios de cuatro días o de diez días, alternándose entre diferentes lugares de Aragón y del Bearne.
Lo cierto es que este tipo de trabajos en contacto directo con niños, adolescentes o jóvenes, me están sirviendo para reencontrarme a mí mismo de un modo que no esperaba, que no preveía, que no imaginaba. Si algo me ha enseñado esta crisis ‘global’ -pero sobre todo personal- que he ido atravesando a lo largo de estos últimos años, es a valorar entre otras cosas lo que vale y lo que importa un puesto de trabajo. Y más aún, un puesto de trabajo en el que puedo desarrollar acciones y profundizar en objetivos educativos que realmente merecen la pena. De alguna manera, estos intercambios aglutinan varias de mis pasiones más grandes: la formación y la labor educativa, el ámbito de la cultura y el patrimonio cultural, y el mundo de los Pirineos y las relaciones transpirenaicas.
Cuando la vida va dando tortazos inexplicables a rienda suelta, uno puede optar por caerse en los diferentes pozos de mierda que va descubriendo hasta ahogarse, o por agarrarse a cualquier apoyadero, sacar la cabeza, empujar fuerte con ayuda de brazos y piernas hasta salir, y tirar hacia adelante con la mirada limpia y las ganas renovadas. Y en eso estoy. Disfrutando además.
P.D. 27/09/09. Pues metí la pata. No estuvimos en Jurançon. Fuimos a dormir a Arzaq-Arraziguet, y desde allí nos movimos a conocer la denominación de origen Tursan y al día siguiente la de Madiran.

¡Este es mi Jorjón! Me alegro mucho de verte tan exultante.
Un fuerte abrazo. Salud.
J.
Besitos!
Con quien mejor que con niños y jovenes para reencontrarse o lo que sea.
Yá sabes que saber que estas bien,siempre me alegra.
Besicos y rebuznos
Me alegra ver que te vas encontrando en lo que más te gusta y que además disfrutas.