Informar no debería ser sinónimo de aterrorizar.
Qué pesadilla, qué hartazgo, qué dolor… No hay día que muchos periodistas y opinadores de diverso pelaje no nos castiguen con la atroz negrura del futuro que nos aguarda. Me pregunto cuán responsables son ellos -medios, tertulianos y periodistas- del estado de ánimo instalado en la sociedad, del miedo calculada o involuntariamente inoculado, del pesimismo que pacientemente se ha ido apoderando de pueblos y gentes. ¿Cuál es, insisto, su grado de culpabilidad? ¿Y de interés? Porque, lejos de negar la gravedad de lo que ocurre, sí denuncio sin embargo la amplificación innecesaria e irresponsable que hacen de la situación. Necesitamos conocer, saber, necesitamos información. Tenemos derecho a ella, a la más completa, objetiva y libre información que seamos capaces de darnos. Algunos nos declaramos adictos a ella. Pero tener que soportar a diario la machacona visión catastrofista y repetitiva de quienes como profesionales tienen la obligación de informarnos, es sencillamente lamentable. Y cansino. Y peligroso. Estamos mal, sí, muy jodidos. Pero si quienes a diario tienen la posibilidad -y enorme responsabilidad- de captar la atención de millones de almas, no empiezan pronto a contagiar optimismo y ganas, esto se cae del todo. Y no sólo en programas o secciones de entretenimiento. También en informativos y tertulias de análisis. Informar no debería ser sinónimo de aterrorizar.



Bueno, pues como periodista y hermano (mejor, como hermano y periodista) te diré que estoy muy de acuerdo contigo.
Pero me llama poderosamente la atención que escribas este post justo detrás de otro que titulas “Canfranc agoniza” y en el que das una visión “catastrofista” de la situación del pueblo.
Muchos te consideramos informador y opinador de las cosas que te rodean y, por tanto, “responsable del estado de ánimo instalado en la sociedad, del miedo calculado o involuntariamente inoculado, del pesimismo que pacientemente se ha ido apoderando de pueblos y gentes” (todo esto, claro, aplicado a Canfranc y tu entorno).
Reconozco que esto es un poco exagerado, pero son tus propias palabras dedicadas a los demás, aplicadas por mi a tu post anterior. “Informar no debería ser sinónimo de aterrorizar”, conlcuyes.
Un poco de polémica para animar esto, ¿no?
Vaya… Lo primero es lo primero: es un honor contar aquí con la opinión de un miembro de un equipo humano ganador de un Ondas…
¡Enhorabuena!
No es casual escribir este post detrás de aquel de la agonía de Canfranc. Como no fue casual que ese post fuese catastrofista. Y si bien traté de enmendar esa oscura intencionalidad con el último párrafo que quería ser una invitación a actuar y una ventana abierta a una posibilidad de optimismo, es cierto y evidente que no lo logré, y que el sabor de boca que deja al final, es de pesimismo, de catastrofismo. Tú subrayas mis palabras: “…calculado o involuntariamente inoculado”, lo cual me asusta aún más y abunda en mi argumento. Porque si yo -que al fin y al cabo no soy nadie- escribí un post que aireaba premeditadamente la percepción más negativa de lo que es Canfranc, tuve cierto ‘éxito’ a juzgar por tus palabras y por la reacción de Fer en Twitter, ¿qué no harán intencionadamente los grandes medios de comunicación con intereses mercantilistas y políticos? ¿Qué responsabilidad tendrán ante ese estado de ánimo que se ha instalado entre nosotros? A pesar de la dureza de la situación, ¿no será cierto que hay otras alternativas, que hay motivos para la esperanza, y que si queremos podemos salir del modo que queramos y no según lo que nos digan? Creo que me explico…
Es muy probable que yo no tenga la misma opinión ‘de colores’ sobre el futuro de Canfranc que tienen muchos. Pero quien me conoce sabe que, aun siendo un poco gris, no es ni mucho menos negra. Creo en Canfranc como el que más, y creo más que nadie que tiene futuro. Alguna vez he escrito también sobre ello en este blog asegurando que el futuro de Canfranc está en su singular historia, que no es necesario inventarse nada. Que hay que saber explotar esa historia, que es difícil, sin duda. Pero que con complejos y tratando de imitar lo que hacen otros, jamás lograremos nada ni tendremos futuro. En fin. Simple opinión de ciudadano.